La temporada de huracanes del Atlántico de 2024 ya está aquí, trayendo consigo el potencial de tormentas poderosas que pueden afectar a las comunidades costeras y más allá. Se espera que la temporada de este año, que oficialmente va del 1 de junio al 30 de noviembre, sea superior a la media en cuanto a actividad de tormentas. Los meteorólogos del Centro de Predicción Climática de la NOAA pronostican de 17 a 24 tormentas con nombre, de las cuales entre 8 y 13 podrían convertirse en huracanes. De estos, entre 4 y 7 podrían convertirse en huracanes mayores (categoría 3 o superior en la escala Saffir-Simpson).
Con estas predicciones en mente, la preparación temprana es crucial. Ahora es el momento perfecto para empezar a reunir suministros y hacer sus planes de emergencia. Un kit de emergencia bien abastecido es su primera línea de defensa contra las interrupciones relacionadas con los huracanes. Considere incluir elementos como alimentos no perecederos, agua, linternas y baterías.
Considerando que los huracanes a menudo provocan cortes de energía prolongados, que pueden dejarlo sin electricidad esencial durante días o incluso semanas. Aquí es donde una batería de respaldo de alta capacidad se vuelve invaluable. Este dispositivo puede mantener sus teléfonos cargados, alimentar equipos médicos, hacer funcionar pequeños electrodomésticos y proporcionar iluminación cuando la red eléctrica se cae. También puede mantener la comodidad y seguridad de su familia durante los tiempos inciertos que siguen a un huracán.

¿Cuándo es la temporada de huracanes del Atlántico de 2024?
La temporada de huracanes del Atlántico de 2024 comienza oficialmente el 1 de junio y finaliza el 30 de noviembre, marcando el período en que es más probable que se formen ciclones tropicales en la cuenca del Atlántico. A medida que nos acercamos a la temporada de huracanes de 2024, la NOAA ha publicado su pronóstico inicial, que indica un nivel de actividad superior al promedio. Según sus predicciones, podemos esperar entre 17 y 24 tormentas con nombre con vientos de 39 mph o más. De estas, aproximadamente de 8 a 13 podrían intensificarse hasta convertirse en huracanes con vientos de 74 mph o más. Lo más preocupante es que el pronóstico sugiere que de 3 a 5 de estos huracanes podrían convertirse en huracanes mayores, alcanzando la categoría 3, 4 o 5 con vientos de 111 mph o más.
La NOAA indicó que las condiciones atmosféricas y oceánicas apuntan a una temporada de huracanes del Atlántico superior a lo normal en 2024, con un 90% de probabilidad. Solo hay un 10% de posibilidades de una temporada cercana a lo normal, y la posibilidad de una temporada por debajo de lo normal es casi inexistente. Esta predicción se debe a varios factores clave:

- Se espera que las condiciones actuales de El Niño hagan una transición a condiciones neutrales o posibles condiciones de La Niña para el verano, lo que generalmente favorece un aumento de la actividad de huracanes.
- Las temperaturas de la superficie del mar en el Atlántico tropical y el Caribe están actualmente por encima del promedio, lo que proporciona más energía para el desarrollo potencial de tormentas.
- Se pronostica que el monzón de África Occidental será más fuerte de lo habitual, lo que puede provocar olas tropicales más robustas que se desplacen desde la costa africana.
Datos y recursos de la temporada de huracanes del Atlántico de 2024
La tormenta tropical Alberto fue la primera tormenta con nombre de la temporada de huracanes del Atlántico de 2024, formándose el 19 de junio y afectando áreas de México, Texas y Luisiana. La marejada ciclónica de Alberto resultó en una muerte. El 1 de julio, el huracán Beryl se convirtió en el huracán de categoría 5 más temprano jamás registrado en el Atlántico, trayendo graves inundaciones a Texas y cobrándose 22 vidas. La última noticia, el 13 de agosto, la tormenta tropical Ernesto golpeó el Caribe. El 14 de agosto, se había fortalecido hasta convertirse en un huracán de categoría 1 sobre el norte de Puerto Rico, causando cortes de energía. El 17 de agosto, golpeó Bermudas, y las autoridades advirtieron que la costa este de Florida enfrentaba peligrosas corrientes de resaca. Al día siguiente, la tormenta y las corrientes de resaca se cobraron tres vidas.
La imagen de abajo muestra los nombres de las tormentas para la temporada de 2024, con Alberto, Beryl, Chris, Debby y Ernesto ya formados.

Para la temporada de huracanes del Atlántico de 2024, la NOAA planea varias mejoras para ayudar en las predicciones y preparaciones. Estas incluyen comunicaciones mejoradas con productos ampliados en español y gráficos experimentales, nuevas herramientas de pronóstico como MOM6 y SDCON. La NOAA mejorará los sistemas que ayudan a comprender y pronosticar huracanes, como boyas meteorológicas costeras mejoradas y nuevas tecnologías de observación. Aquí puede conocer más detalles sobre las medidas tomadas por la NOAA.
Comprensión de las categorías de huracanes
La escala de vientos de huracán Saffir-Simpson clasifica los huracanes en cinco categorías según la velocidad sostenida del viento, cada categoría representa diferentes niveles de daño potencial.
Categoría 1: Vientos de 74-95 mph (119-153 km/h)
Los huracanes de categoría 1 pueden causar daños relativamente menores, pero siguen siendo peligrosos. Las tejas del tejado, los canalones y los revestimientos de las casas bien construidas pueden sufrir daños, los árboles con raíces poco profundas pueden ser arrancados y los cortes de energía generalizados pueden durar varios días. Las zonas costeras bajas pueden experimentar inundaciones, aunque suelen ser menos graves que en categorías superiores.
Categoría 2: Vientos de 96-110 mph (154-177 km/h)
En las zonas afectadas por un huracán de categoría 2, los cortes de energía generalizados se vuelven más comunes y tienden a durar más. Los daños en tejados y revestimientos son más graves, con carreteras bloqueadas por árboles caídos y líneas eléctricas. Las regiones costeras pueden experimentar inundaciones de moderadas a graves, y la destrucción de muelles y embarcaciones es significativamente mayor que la que se vería con una tormenta de categoría 1.
Categoría 3: Vientos de 111-129 mph (178-208 km/h)
Los huracanes de categoría 3 se consideran huracanes mayores y pueden causar daños significativos tanto en viviendas bien construidas como en edificios antiguos. Los sistemas de agua pueden contaminarse o dañarse y aparecen problemas de suministro de agua. Las inundaciones costeras por marejadas ciclónicas pueden ser graves, inundando casas, carreteras e infraestructura. Las marejadas ciclónicas de más de 9 pies pueden inundar grandes áreas, especialmente a lo largo de las costas.
Categoría 4: Vientos de 130-156 mph (209-251 km/h)
Un huracán de categoría 4 provoca daños catastróficos. Los techos y las paredes pueden arrancarse. Las casas móviles y los edificios pequeños suelen quedar completamente destruidos. La pérdida de energía y servicios públicos, la emergencia energética y la escasez de agua pueden durar meses. La marejada ciclónica puede ser devastadora, con niveles de agua que aumentan hasta 13 pies o más, inundando las zonas costeras y potencialmente avanzando tierra adentro. También pueden producirse inundaciones repentinas por fuertes lluvias en zonas alejadas de la costa.
Categoría 5: Vientos de 157 mph o más (252 km/h o más)
Los huracanes de categoría 5 son las tormentas más catastróficas, capaces de destruir casi todo a su paso. Las casas y los edificios a menudo quedan arrasados, la infraestructura como las carreteras y las comunicaciones colapsan por completo, lo que lleva al aislamiento de las comunidades afectadas. En algunos casos, regiones enteras pueden volverse inhabitables durante semanas o meses debido al nivel de devastación, como se vio en tormentas como el huracán Dorian y el huracán María.

Daños por huracán
Los huracanes traen fuertes vientos, intensas lluvias y marejadas ciclónicas, causando diferentes niveles de daño según su intensidad y tamaño. Después de un huracán, la destrucción puede alterar gravemente la vida diaria, dejando a las personas sin acceso a agua limpia, electricidad y suministros esenciales durante días o incluso semanas. Comprender estos posibles impactos le ayuda a prepararse de manera más efectiva y a tomar decisiones informadas sobre cómo responder.
Marejada ciclónica
La marejada ciclónica es uno de los efectos más peligrosos de un huracán. A medida que la tormenta se acerca a la costa, sus poderosos vientos pueden empujar un enorme muro de agua hacia tierra, elevando los niveles del mar de 20 a 30 pies. Esta marejada puede causar estragos en las zonas costeras, arrasando muelles, carreteras y hogares, y provocando una grave erosión de las playas. Aunque las marejadas ciclónicas suelen durar solo unas pocas horas, la destrucción que causan en ese corto tiempo puede ser inmensa.
Fuertes vientos
Los fuertes vientos son impulsados por la estructura giratoria del huracán y las diferencias de presión. Estos vientos pueden causar daños significativos, destrozando edificios, arrancando árboles y creando escombros voladores peligrosos. Como resultado, a menudo provocan cortes de energía generalizados, destrucción de propiedades e incluso lesiones graves o muertes.
Lluvias intensas
Las fuertes lluvias son causadas por la capacidad del huracán de extraer humedad de las cálidas aguas del océano. Las lluvias torrenciales resultantes pueden causar inundaciones tierra adentro, desbordando los sistemas de drenaje y los cursos de agua naturales. Esto puede dañar propiedades, interrumpir el transporte y, en casos graves, provocar deslizamientos de tierra.
Inundaciones
Las inundaciones, derivadas tanto de la marejada ciclónica como de las fuertes lluvias, pueden inundar grandes áreas. Esto a menudo resulta en daños extensos a la propiedad, desplazamiento de residentes, contaminación de los suministros de agua e impactos económicos a largo plazo en las comunidades afectadas.
Tornados
Los tornados pueden formarse dentro de las bandas de lluvia del huracán debido a la cizalladura del viento y la inestabilidad. Aunque suelen ser más pequeños que los tornados típicos, aún pueden causar daños localizados significativos a las estructuras y representar una amenaza para la seguridad de las vidas.
Corrientes de resaca
Los huracanes pueden crear peligrosas corrientes de resaca en las aguas costeras, que son corrientes potentes y de rápido movimiento que arrastran el agua de la orilla. Estas corrientes pueden estar presentes antes, durante y después de la tormenta, lo que representa una seria amenaza para los nadadores al arrastrar incluso a los nadadores más fuertes mar adentro.
deslizamientos de tierra
En áreas con terreno empinado, las fuertes lluvias asociadas con los huracanes pueden saturar el suelo y provocar deslizamientos de tierra o aludes de barro. Estos pueden ser particularmente peligrosos en regiones montañosas o áreas con geología inestable.
Cómo prepararse para un huracán
Un huracán puede causar una devastación generalizada durante y después de su ocurrencia. Es necesario prepararse adecuadamente para un huracán y saber cómo protegerse durante y después de uno, lo que marca una gran diferencia en la seguridad y la resiliencia tras un huracán.
Antes de un huracán: Prepárese
Reciba notificaciones de emergencia: Suscríbase a las alertas y notificaciones de emergencia que su comunidad pueda ofrecer. Puede recibir alertas y advertencias directamente del Servicio Meteorológico Nacional para todos los peligros con una Radio Meteorológica de la NOAA (NWR).
Prepare una lista de verificación para huracanes: Tenga listo su kit de emergencia con anticipación. Abastézcalo con elementos esenciales como agua embotellada, alimentos no perecederos, un botiquín de primeros auxilios, ropa de repuesto y suministros básicos. Esté atento a las alertas oficiales y al progreso del huracán, y esté preparado para agregar o cambiar elementos en su kit según sea necesario.
Planifique la evacuación: Infórmese sobre el plan de evacuación de su comunidad y cómo son los refugios. Planifique sus rutas de escape mucho antes de que llegue un huracán. Verifique sus posibles rutas de evacuación para asegurarse de que no estén bloqueadas. Hable con su familia sobre dónde se reunirán si se separan. Investigue sobre los refugios cercanos con anticipación. Y si tiene mascotas, asegúrese de saber qué refugios las admitirán, no querrá dejar atrás a sus amigos peludos.
Nota: No ponga todos sus huevos en la misma canasta, tener múltiples rutas siempre es más inteligente.
Durante un huracán: Sobreviva
Siga el aviso oficial: No espere hasta el último minuto para evacuar. Salga tan pronto como las autoridades den la orden. Adhiérase a las rutas de evacuación recomendadas, incluso si parecen estar concurridas. Estos caminos se eligen por seguridad y es más probable que tengan servicios de emergencia disponibles si es necesario.
Llene su tanque de gasolina y lleve efectivo: Asegúrese de que su vehículo tenga el tanque de gasolina lleno antes de salir. Las gasolineras a lo largo de las rutas de evacuación pueden estar cerradas o tener largas filas. Además, lleve suficiente efectivo para varios días, ya que los cortes de energía podrían afectar los cajeros automáticos y las máquinas de tarjetas de crédito.
Quédese en casa: Si se encuentra en un área sin aviso de evacuación, quédese en casa y lejos de las ventanas. Nunca use un generador, equipo y herramientas que funcionen con gasolina, parrilla, estufa de campamento o dispositivo de carbón dentro o en cualquier área parcialmente cerrada.
Después de un huracán: Manténgase seguro
Manténgase alejado de las áreas inundadas: No camine por las aguas de la inundación, que pueden contener escombros peligrosos como vidrios rotos, metales, animales muertos, aguas residuales, gasolina, aceite y líneas eléctricas caídas.
Protéjase: Use equipo de protección adecuado como guantes, gafas de seguridad, botas de goma y mascarillas para protegerse de escombros y partículas en el aire, por ejemplo, moho y polvo.
Tenga cuidado con lo que come: Deseche cualquier alimento, incluidos los enlatados, que no se haya mantenido a una temperatura adecuada o que haya estado expuesto a las inundaciones. No coma alimentos de un jardín inundado. Evite beber agua del grifo hasta que sepa que es segura. Si tiene dudas, hiérvala o purifíquela primero.
Conclusión
Se pronostica que la temporada de huracanes del Atlántico de 2024 será superior a la media, con numerosas tormentas con nombre y posibles huracanes mayores. Tomar medidas como crear un kit de emergencia que incluya algunos suministros esenciales como agua, alimentos y medicamentos, asegurar documentos importantes y desarrollar un plan de evacuación familiar con mucha antelación puede marcar una diferencia crucial cuando se acerca una tormenta. No pase por alto la importancia de un respaldo de energía. Los huracanes a menudo provocan cortes prolongados, por lo que es crucial tener una batería de respaldo de alta capacidad a mano para mantener sus electrodomésticos esenciales funcionando cuando más los necesita.
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Preguntas frecuentes
1. ¿Qué áreas tienen más probabilidades de ser afectadas por huracanes en 2024?
Las regiones costeras a lo largo del Océano Atlántico y el Golfo de México suelen tener el mayor riesgo, incluidas las islas del Caribe, el sureste de Estados Unidos y partes de la costa este.
2. ¿Qué debo incluir en mi kit de emergencia para huracanes?
Los artículos esenciales incluyen agua, alimentos no perecederos, medicamentos, linternas y una fuente de energía portátil como una batería de respaldo de alta capacidad.
3. ¿Cómo me mantengo informado durante un huracán?
Monitoree las noticias locales, la radio meteorológica de la NOAA y los canales oficiales de redes sociales para obtener actualizaciones.
4. ¿Cuál es la diferencia entre una vigilancia y una advertencia de huracán?
Una vigilancia significa que las condiciones de huracán son posibles dentro de las 48 horas, mientras que una advertencia indica condiciones esperadas dentro de las 36 horas.
